
El nombre de por sí lo dice casi todo, pero nada me pudo haber preparado para esto:
Después de recibir el instrumento ultrasónico en mis manos, le embarré el
lubricante que, para disminuir la molestia, está calientito (Mmmm).
-A ver chica, métete sólo la puntita.
¡Fiu! ¡Yo pensaba que con este 'dildo' me iban a ver las anginas!
-Ahora relájate y piensa en otra cosa.
En eso se apagaron las luces y se iluminó una fotografía en el techo con
un jardín de tulipanes que quedaba justo encima de mi cara.
Y sopas, que me mete casi todo el aparato.
Vi mi vejiga, que era un globo negro e inflado y cosas que no reconocí.
Ya estábamos platicando de nuestros padres, de la vida, de lo cansado del trabajo, cuando se completó el examen.
La técnica me dijo que le mandaba el resultado al doctor y listo.
Salí de ahí. Pero me siento rara.